La historia de Huelva se va de ruta por sus vestigios
La provincia de Huelva presenta un itinerario histórico a través de su patrimonio monumental
La herencia de Huelva juega en su territorio con una cascada de siglos. Desde el caminar del tiempo aparece una ruta con sentido histórico. La posición estratégica de la provincia motivó el asentamiento de diferentes civilizaciones que han dejado un intenso legado a través de sus huellas monumentales.
Desde el mítico reino tartesio de Argantonio hasta el Imperio romano, la colonización visigoda o el asentamiento de culturas como la árabe han conferido un particular esplendor al sur peninsular, convirtiendo a Huelva en un auténtico crisol en el que se funde en la herencia de siglos de Historia.
Este testimonio de piedra grita desde el eco de otros tiempos un sonido pasado que se hace presente en las zonas arqueológicas y monumentales que se despliegan en la provincia. Significa, por tanto, otra poderosa llamada para el turista o para el propio onubense que podrá desentrañar las raíces que dieron lugar a una tierra llamada Huelva.
Del Neolítico queda impronta gracias a la existencia de yacimientos, como el de La Dehesa en la comarca de El Condado, en los que se encontró una importante industria lítica con diferentes piedras talladas además de restos cerámicos.
Con el caminar de los años aparece la primera señal con trascendencia en la provincia de Huelva y que se abre en la arteria compuesta por la ruta dolménica. De la etapa final del Bronce datan también los hallazgos en la ría de Huelva que, junto a los de la zona del Seminario de la capital, son los que probablemente convierten a la desembocadura de los ríos Tinto y Odiel en la zona de la península con presencia humana continuada más temprana, remontándose ésta hacia el 3000 a. C.
Tartésica Huelva. Su cultura ha impregnado la historia onubense con un sinfín de leyendas y de certezas. Yacimientos como el de Tejada la Vieja o la necrópolis del Cabezo de la Joya en la capital, demuestran la impronta de esta civilización relativamente desconocida.
Posteriormente, la ausencia de cerámicas romanas en los poblados prerromanos -El Castañuelo, Posada del Abad (Rosal de la Frontera)-, puesta de manifiesto por la arqueología, indica que esta zona norte de la provincia permaneció fuera de los circuitos comerciales del Mediterráneo hasta que Roma volvió a poner en explotación las minas tras la crisis de Tartessos.
La colonización romana supuso una importante transformación social, económica y cultural de la provincia a pesar de la oposición de la etnia celta que habitaba el poblamiento de las Peñas de Aroche. La impronta de esta civilización quedó reflejada en muchos municipios que atesoran un importante legado romano. Entre la ciudades del llano destacó la de Ilipla (la actual Niebla) que albergó un puente romano el cual formaba parte del itinerario Antonino que conducía a Itálica y a Hispalis. En la actualidad se conservan algunos elementos romanos como arcos con estructura de medio punto, formados por dovelas de gran tamaño, perfectamente dispuestas.
En Aroche aparece la ciudad de Turobriga que fue fundada en tiempos de Augusto, a fines del siglo I a.C. (15-10 a.C.). Ésta salta desde el pasado a través de sus huellas aún conservadas en el Llano de la Belleza. Las diferentes áreas de esta urbe pueden ser visitadas en un atractivo itinerario para descubrir el ‘modus vivendi’ de aquellos lejanos pobladores.El Foro, las Termas, la Casa Norte o el Campo de Marte son algunos de los enclaves más relevantes que guarece esta añeja ciudad romana. En la Sierra también se encuentra otro vestigio de Roma en la torre funeraria sobre la cual se levanta la Ermita de Santa Eulalia.
De la Alta Edad Media corresponde ensalzar uno de los elementos más característicos de la provincia como es el caso de la Mezquita de Almonaster. Es un testimonio excepcional de las primeras obras islámicas de España. Conserva el carácter de una mezquita de ciudad pequeña, sobria, recogida y dotada de la sutil elegancia del periodo omeya.
En la Isla de Saltés, en el interior del Paraje Natural, se encuentra la que fue capital hispanomusulmana del reino taifa de los Baikríes. Estos reyes taifas se independizaron a principios del siglo XI, durándoles poco esta condición, ya que 40 años después Saltés sería conquistada por el reino de Sevilla. A través del sendero señalizado de El Almendral, descubrirás los restos de su alcazaba, murallas, casas y calles. De la Baja Edad Media destacan las fortificaciones surgidas en la provincia de Huelva para frenar las incursiones del Reino de Portugal.
La Historia en ruta a través de los vestigios que guardan los distintos municipios de la provincia.
(FUENTE: elperiodicodehuelva.es)

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